Amamantar en publico

¿Amamantar a nuestro bebé en público es “indecente”?

La verdad es que nunca pasó por mi cabeza que este tema fuera a ser relevante para mí. En mi familia siempre se ha tratado la lactancia con toda naturalidad. Toda mi infancia vi como mis hermanas (tengo varios sobrinos) amamantaban a sus hijos, y mi propia madre, que instintivamente, conocía la importancia de esta práctica, utilizó la lactancia prolongada en mi propia crianza.

Por lo tanto, para mí, la lactancia materna era -y es- algo absolutamente normal y creí que era así para todo el mundo. Sin embargo, he visto cómo recientemente en portales de noticias muchas madres han contado que se han sentido discriminadas por amamantar en público a sus hijos, e incluso han tenido que retirarse de estos lugares por ser calificadas casi de obscenas simplemente por alimentar a sus bebés.

¿En qué momento se produce este pudor al ver una mamá dando teta? ¿Qué sucede en una sociedad donde sus miembros creen que amamantar tiene que ser algo oculto?

Aclaro que soy totalmente pro-lactancia, y sabiendo de los beneficios de la lactancia materna no puedo menos que estar sorprendida ante tanto sin sentido en relación a este aspecto esencial de la crianza.

Recordando mi propio proceso de amamantar, en más de una ocasión me vi obligada dar teta a mi hijo en público y nunca me sentí incomoda. Por ejemplo, estaba haciendo fila en un banco. En ese entonces mi hijo tenía unos 4 meses. Como se puso a llorar, simplemente tuve que amamantarlo en la fila. No me sentí avergonzada, y además fue muy cómodo porque lo tenía en el fular (portabebés) en ese momento. La mayoría de las veces fue así de sencillo. No obstante, tengo en mi recuerdo una oportunidad donde sí viví una situación que me dejó inquieta.

Saco esto a colación, porque en cierta forma hirió mis sentimientos y me ayudó a entender cómo muchas mujeres pueden sentirse cuando son impedidas de dar pecho a sus hijos en paz con la absurda explicación de que pueden agitar susceptibilidades ajenas.

El caso fue así: Con mi marido veníamos llegando de un largo viaje, y pasamos a la oficina donde trabaja mi suegra. Mis pechos estaban tan llenos de leche que me dolían, así que le dije que me sentaría en un sillón para poder amamantar a mi bebé. Sin embargo, ella me respondió que era mejor dar de mamar en el baño. En primera instancia me opuse, porque no creo que el baño sea el lugar más apropiado para amamantar.

Finalmente, terminé accediendo. Lo hice principalmente para no generarle un posible problema a ella en su trabajo.

Por mi parte, reflexioné bastante en torno a lo absurdo de la situación. Primero, porque no creí que fuera necesario ocultarme si todos los funcionarios de esa oficina son adultos, la mayoría mujeres. Y segundo, porque por esta misma razón, todos deberían tener el criterio suficiente para entender esta situación.

Mientras escribo estas líneas, y traigo este recuerdo nuevamente al presente, no puedo evitar tener esa sensación de que todo ese episodio no estuvo bien, y me sigo sintiendo incómoda con mi propio desempeño.

Desde mi punto de vista, claramente el problema no era mío, producto de querer amamantar, sino de quienes pretender restringir el acto de amamantar a un bebé a la esfera de lo oculto.

Por otro lado, me pone muy feliz que cada día sean más las madres que se empoderan y no se dejan amedrentar por aquellos, que en la hipocresía de defender el pudor ajeno, ofenden y menoscaban el derecho de todo niño a recibir su teta sin restricciones.

Volviendo a la pregunta original, ¿Qué hace que una sociedad no vea en dar teta un acto absolutamente normal y deseable, ya demostrado los enormes beneficios de la lactancia materna para los bebés? Algunas de mis propias explicaciones son:

Doble estándar.

Este es un problema social muy grave, que vemos en todo orden de cosas, y que está destruyendo instituciones fundamentales como la familia. Un ejemplo de ello, es Facebook. Esta red social constantemente bloquea imágenes de madres amamantando. El motivo: Se muestran “desnudos” y eso, que incluye amamantar, implícitamente se considera algo censurable. En el blog “Mimos y Tetas”, Nohemí habla sobre cómo a ella, le impidieron publicar una imagen, so pena de suspensión de su cuenta.

Aquí está la “terrible imagen” que nadie debería ver

Mimos y tetas

Según Facebook, esta fotografía no es apropiada… | Imagen de http://mimosytetablog.com/

Sin embargo, este mismo medio tiene miles de página con mujeres, en poses eróticas, colocando sus senos sobre la cámara, y no son censuradas, aunque esas fotos sean reportadas a Facebook.

Falso moralismo.

En general los que se ofenden porque una mujer amamanta  su hijo, no tienen ningún problema en consumir productos o contenidos, donde, para vender se usa indiscriminadamente el cuerpo de la mujer.

Voy más lejos aún. Amamantar no es lucrativo para las empresas. Y estoy segura que si al acto de amamantar, se le pudiera sacar algún tipo de beneficio económico, mágicamente dejaría de verse como algo obsceno o inadecuado.

Ignorancia.

Hay algunas personas que como no son padres, están muy lejos de tener consciencia sobre la importancia de la lactancia materna y todos los beneficios que conlleva para el bebé, la madre, y la sociedad en general.

Tampoco es menos cierto que hoy se privilegia mucho el individualismo, y el menosprecio por construir familia, como sea que esa familia esté constituida. Y una de las cosas que más sorprende es que muchas veces son mujeres las que sacar a relucir “el pudor” como una excusa para censurar el acto de dar teta en público. Mujeres que incluso también han dado de mamar a sus hijos, pero que lo hicieron en privado por vergüenza.

A pocos días de escribir esto escuché una noticia en la que una mujer en un restaurante se sintió discriminada, porque el administrador, al ver que se disponía a amamantar a su hijo después de sentarse a la mesa, le dijo “esto no se puede hacer aquí”. Por su parte, la versión del administrador es distinta. Según él, a algunos de los comensales les molestó esta “situación”, y por lo tanto, el solo le pidió a esta madre que se tapara.

Cualquiera sea la verdadera “versión” en ambos casos me parece un antecedente lamentable. En el caso de la primera, NADIE puede decirle a una madre “esto no se puede hacer aquí”. ¿Acaso alimentar a un bebé es un acto deleznable? ¿Es acaso un acto intolerable de ver?

Y en segunda instancia, si a la gente alrededor, le molestó que una madre quisiera dar pecho a su bebé, ¿eso es motivo suficiente para impedir amamantar a un bebé? ¿Por qué una madre tiene que taparse? ¿Porque a alguien de nariz respingada le molesta?

He escuchado algunos argumentos que dicen que hay mujeres escandalosas, y que deberían simplemente taparse para dar pecho. Sin embargo, creo que este argumento es débil, y sigue pecando de incoherencia.

Ninguna madre quiere mostrar sus senos por que sí. Nunca he conocido una madre que intencionadamente quiera mostrarse ante los demás “para que la miren”. Por supuesto que todas tenemos sentido del pudor. Pero sucede que amamantar no es un acto que atente contra el pudor. Si alguien cree que esto tiene algún carácter erotizante, o que de alguna forma es “sucio” o impúdico, el problema no es de la madre, es de la persona que tiene una visión totalmente distorsionada de la sexualidad.

Si una madre quiere taparse, está muy bien. Algunas mamás no lo hacen porque le molesta al bebé. Creo que una persona que piensa que eso es ofensivo, tiene un grave problema. Hay otras cosas mucho más inquietantes que ocurren en nuestra sociedad que deberían avergonzarnos, y que no tienen que ver con una teta.

Más debería preocuparnos el cómo estimular la lactancia materna, fortalecer ese vínculo entre la madre y el bebé, para desde las bases, formar una sociedad de personas que se respeten y ayuden entre sí.

2 comments

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