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Hornos Microondas, ¿Qué tan buenos o malos son?

Los Hornos microondas se encuentran presente en el 70% de los hogares americanos y europeos, reemplazando incluso a las cocinas tradicionales. Más que una comodidad hoy se han convertido en una necesidad. El horno microondas fue creado por el doctor Percy Spencer en 1946, mientras realizaba investigaciones con el radar. Estaba probando un nuevo tubo al vacío llamado magnetrón cuando por error descubrió que una barra de chocolate que tenía en su bolsa se había derretido. Las investigaciones continuaron y se perfecciono el descubrimiento hasta concebir el microondas como lo conocemos. En la actualidad el horno microondas es utilizados en diversos usos: para secar rebanadas de papa, tostar granos de café, cacahuates, descongelar, pre-asar y dar cocimiento final a las carnes, incluso abrir ostras. Otras áreas de la industria también vieron su utilidad para, por ejemplo: secar corcho, cerámica, papel, cuero, tabaco, fibras textiles, lápices, flores, libros húmedos, cabezas de cerillo, proceso de curado de materiales sintéticos como nylon, hule y uretano.

Pero la polémica viene dándose en el tema de la preparación de alimentos, en donde se afirma que durante la cocción en microondas los alimentos sufren daño molecular, pierden vitaminas, y al ingerirlos causan cambios en la sangre humana y en el sistema inmunológico. ¿Qué tanto hay de cierto en estas afirmaciones?, trataremos de explicarlo, pero primero queremos mostrar un poco cual es el mecanismo que utiliza el microondas para calentar los alimentos; esto nos permitirá a acercarnos a una posible respuesta.

El microondas funciona a través de ondas electromagnéticas, calentando el contenido de agua de los alimentos, aprovechando la bipolaridad de las moléculas del agua. Las ondas electromagnéticas empujan las cargas en direcciones opuestas, haciendo que giren y se golpeen violentamente, generando el calor por fricción, a diferencia de los alimentos calentados en forma tradicional que se calientan por convección, desde afuera hacia adentro.

Otros materiales como madera seca, la porcelana, la cerámica o el vidrio, no se calientan como el agua por qué no son bipolares como esta y no tienen facilidad de movimiento en sus moléculas.

El horno microondas ejerce un input de energía aproximada de 1000 watts o más. Está radiación produce la destrucción y deformación de las moléculas de los alimentos. Además de la aparición de un nuevo compuesto llamado radiolítico, que es extraño para nuestro organismo. Por supuesto, la ciencia establecida indica que la cantidad establecida de radiolíticos en alimentos calentados en microondas no es preocupante.

En este punto se produce una pequeña duda, ya que la Universidad de Minnesota, advierte de no calentar el biberón del bebe en el microondas, por la pérdida de nutrientes en la leche y porque además puede quemar al bebé (ya que el liquido se calienta por dentro, dejando el exterior tibio). ¿Podríamos aplicar esto al resto de los alimentos?

Hans Hertel es el único científico que ha investigado los efectos nocivos del microondas en los alimentos, junto a Bernard H. Blanc del Instituto Federal de Tecnología Suizo y el Instituto Universitario para la Bioquímica. Reunieron a 8 personas durante ocho semanas, aislándolos de otros agentes contaminantes como: cigarrillo o pesticidas. Al cabo de un periodo determinado tomaron muestras de sangre las personas alimentadas con comida cocina de forma tradicional y por microondas.

Los resultaron arrojaron que aquellos sujetos que comían alimentos calentados en microondas tenían una importante disminución de hemoglobina y colesterol en la sangre, sobre todo del HDL (colesterol bueno), además de una disminución de los lymphocytes (las células sanguíneas blancas)

Hertel concluye:”de todas las substancias naturales -qué son polarizadas- el oxígeno de las moléculas de agua reacciona de forma mucho más sensible. Esto es cómo el calor de cocción del microondas es generado desde esta violencia en la molécula de agua. Se rompen las estructuras de moléculas separándolas, las moléculas son enérgicamente deformadas (llamado isomerismo estructural) y así se dañan en calidad.

Existen otras afirmaciones en torno al microondas que hemos querido explicar, como:

  • Calentar los alimentos en recipientes plásticos puede ser peligroso, ya que la unión del plástico y el alimento, libera dosis toxicas de Bisfenol A, al contacto con el calor. El Bisfenol A puede producir daños neurológicos en altas concentraciones.
  • Al intentar hervir agua en el microondas la taza puede “explotar”, esto se genera porque en el microondas no se producen las clásicas burbujas del hervor, pero al momento de dejar caer algo sobre ella, el calor se libera bruscamente generando una irrupción de agua hirviendo fuera de la taza.
  • No es posible calentar aceite en el microondas, ya que el aceite carece de la misma polaridad que posee el agua y que hace posible su calentamiento.

Sea que creas o no que los alimentos calentados en el microondas dañan tu comida, lo más recomendable es no hacer abuso de él y tomarse el tiempo de cocinar y calentar de forma tradicional, además de privilegiar la hora de la comida como un espacio para reunirse con la familia o los amigos y compartir.

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