sal y nutricion

La Sal, ¿es necesaria?

Desde hace algunos años la sal se ha convertido en una suerte de “enemigo” en nuestra dieta, principalmente porque hay evidencia muestra que el exceso de sodio involucra una serie de problemas para la salud, como la hipertensión, y problemas cardíacos, por nombrar los más conocidos.

Sin embargo, esto no siempre ha sido así. La sal desde tiempo remotos, era un producto muy preciado, tanto así, que el origen de la palabra salario, proviene de la costumbre de intercambiar mercancías por sal. Esto no es casualidad. La sal es fundamental para una serie de procesos naturales de nuestro cuerpo, como por ejemplo, el funcionamiento de nuestros músculos (incluido el corazón) y nuestra capacidad de memorizar y razonar con claridad.

Lo importante es hacer una clara distinción respecto a la calidad de la sal que consumimos. Básicamente tenemos a nuestra disposición, tres tipos de sal:

  • Sal de mesa (o refinada)

  • Sal de mar

  • Sal de roca

La “mala reputación” actual la sal, viene principalmente de su variante refinada. Sin embargo, hay algunas diferencias radicales entre las distintas opciones de sal.

La sal refinada no tiene muchos puntos en común con la sal natural, principalmente por el proceso a la que es sometida.

La sal de mesa es casi en su totalidad (por lo general, más del 96%), cloruro de sodio, y el resto, algunos agentes químicos, como antiaglomerantes, fluoruro de bicarbonato de sodio, absorbentes de humedad, derivados de aluminio y yodo, sin contar que además es sometida a altas temperaturas para el secado, lo que altera su estructura natural.

consumo de sal de marEl Yodo comenzó a añadirse hace algunas décadas con la finalidad de suplir las graves carencias de yodo en la población, que pueden provocar trastornos como bocio, cretinismo, problemas neurológicos, malformaciones, entre otras enfermedades. La práctica de fortificar la sal con yodo, dio resultado especialmente en países con altos niveles de pobreza y hambruna.

Sin embargo, actualmente el  yodo es agregado de múltiples maneras en la dieta habitual de las personas, ya que muchos alimentos procesados incluyen yodo como parte de sus aditivos. Afortunadamente hoy tenemos a nuestra disposición una mayor variedad de alimentos, algunos de ellos naturales, como por ejemplo, algas, que hacen innecesario que se fortifiquen productos con yodo.

Para extrapolar los hechos, podemos mirar el ejemplo del azúcar. Sabemos que el azúcar refinado tiene una serie de efectos negativos sobre nuestra salud. Algunas personas hacen un símil con el azúcar presente en las frutas. No obstante, al hacer esta comparación estamos ignorando algunos aspectos fundamentales, como el hecho de que el azúcar en las frutas interactúa con otros “ingredientes” como la fibra, que impide la absorción acelerada de la glucosa en la sangre. En cambio, el azúcar refinado, son sólo calorías vacías, causantes de obesidad, entre otros problemas serios.

Con la sal ocurre algo parecido. La sal de mesa es prácticamente cloruro de sodio, y un conjunto de residuos químicos. La sal de mar tiene una serie de oligoelementos que enriquecen este condimento, proporcionando beneficios para nuestra salud. La sal de mar contiene por ejemplo, magnesio y potasio, elementos fundamentales para que el cuerpo metabolice el sodio.

Cuanto más sodio consumimos, más potasio y magnesio necesitamos a fin de mantener el equilibrio hídrico en nuestro cuerpo. La sal refinada, al ser prácticamente en su totalidad cloruro de sodio, tiene como consecuencia que el cuerpo deba usar agua celular para contrarrestar este exceso. Es por esta razón que la sal de mesa produce acumulación de líquidos, creando de paso problemas como celulitis, cálculos renales, e hipertensión.

El problema radica principalmente en que la dieta actual es alta en sodio, y muy baja en potasio. En tiempos remotos, se cree que el hombre consumía alrededor de 11.000 mg. de potasio al día, lejos de los 2.500 mg. promedio de la actualidad.

Ambos por separado y en exceso son malos para la salud. Pero como ocurre con los alimentos naturales, estos tienen su propio equilibrio interno. Por eso funcionan para proteger nuestra salud.

Esto no quiere decir que podemos consumir grandes cantidades de sal de mar. Siempre debemos ser moderados. La ventaja de la sal de costa o sal de mar, es que no necesitamos usar una gran cantidad, ya que tiene un sabor mucho más agradable e intenso. Además, muchos alimentos de consumo habitual, como carne, embutidos, queso, pescado ahumado, entre otros, ya contienen mucha sal, por lo cual no es necesario agregar más, aunque sea sal de mar.

The Ecologist
pubs.acs.org
articles.mercola.com/

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